Los viajes de negocios a veces se tratan como una lista corta: llegar a la ciudad, asistir a la reunión, regresar a casa. Esa visión funciona hasta que varias personas, lugares o prioridades comienzan a superponerse.
Un ejecutivo visitante puede necesitar una llegada tranquila antes de una reunión temprana. Un equipo pequeño puede viajar con horarios diferentes, pero debe estar en el mismo lugar al mismo tiempo. Un programa multiurbano puede parecer factible hasta que desaparezca el margen de retraso. Nada de esto es inusual; simplemente necesitan ser considerados juntos.