Múnich cambia de carácter al anochecer. La ciudad vieja se vacía de compradores y llena sus cervecerías, los edificios públicos a lo largo del Isar se iluminan y el barrio en torno a la Gärtnerplatz cobra vida. Tres horas en coche lo abarcan todo, con tiempo para bajar a hacer fotografías y sin tener que pensar en el camino de vuelta.
El recorrido empieza en su hotel o dirección a la hora que usted elija y le devuelve allí, o le deja en un restaurante, un bar o una cervecería. Haga las seis paradas propuestas o solo algunas, y acuerde la elección con el chófer al inicio: el Parque Olímpico es el más alejado, y la vista desde su colina es la que la mayoría recuerda.