Al este de Salzburgo, los Alpes se deshacen en un país de lagos: agua verde y clara bajo acantilados calizos, con un pueblo y un campanario en cada orilla. El Salzkammergut fue el retiro de verano de la corte de los Habsburgo, y ha cambiado menos que casi cualquier otro paisaje de Europa Central.
El recorrido va primero a Salzburgo, a una hora y tres cuartos de Múnich, después cruza las colinas hasta St. Gilgen y St. Wolfgang, en el Wolfgangsee, y vuelve por Mondsee y la autopista. Diez horas de puerta a puerta dejan unas cinco fuera del coche, lo que no basta para las cuatro paradas con calma. Elija las que le importan y dígaselo al chófer al inicio: Salzburgo y un pueblo bien vistos, o un breve paseo por Salzburgo y una larga tarde junto al agua.